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El significado y valor de la muñeca sexual

Por: Ana Iveth Xaxalpa Romo

El objetivo de este trabajo es comparar la manera discursiva de cómo se le da un valor y un significado a la muñeca sexual más allá de ser sólo un objeto para satisfacciones de este tipo, a través de dos textos que difieren entre sí en su forma, pero comparten este tema en común: el cuento “Muñequita linda” de Jorge Ninaypata de la Rosa y un one-shot (cómic de extensión corta) de Lynn Okamoto llamado “Memoria”.
Una muñeca sexual es un tipo de juguete sexual que puede emular el tamaño, y por lo general, la forma de una mujer con el propósito de tener un contacto sexual simulado o como otro tipo de asistente para la masturbación. Pueden ser de cuerpo entero o consistir solamente la parte pélvica, pero siempre cuentan con los orificios indispensables para realizar el acto sexual: ano, vagina y boca. Sus materiales pueden ser vinilo, látex y silicona; dependiendo de estos la muñeca va teniendo rasgos, forma y volumen más apegado al de una persona real. Su historia data de las décadas del 30 y el 40, cuando se desarrollaron formalmente en Estados Unidos y Japón como una versión modernizada de las “damas de viaje” de los marineros españoles y franceses que consistían solamente tela cosida, aunque posteriormente fue en el 50 cuando comenzó a tener más impacto con la muñeca alemana “Bild Lilli”.
Aunque la muñeca sexual es una especie de analogía a la figura femenina, a veces este significado se puede contraponer. La mujer simboliza lo primigenio de la fecundidad vinculada a la luna, la tierra y el agua; con poderes instintivos siempre en oposición a la racionalidad masculina. Por esto es que es una figura compleja que ha tenido varias caras que van en una gama polar de bueno/ malo.[1] La muñeca tiene una simbología un poco más compleja, que casi siempre va hacia un lineamiento de la representación de un atributo del mundo exterior o interior de la persona que más valora. Así por ejemplo, para las wiccas representan un homenaje hacia el poder, rol y sangre de la mujer que dependiendo de su tamaño representaba el legado de sabiduría que se iba heredando generación tras generación[2]; en cuanto a los bambara, simboliza la habilidad humana. En caso que se aplican más al contexto personal, la muñeca puede ser una representación de la inocencia infantil u otras veces es tiene más significación en la psicopatía que en el simbolismo: puede ser que a través del juguete se refleje la personalidad o la carencia que esté afectando en la psique de la persona o sea una forma de erotomanía o desviación del instinto maternal, una regresión a la infancia.[3] Entonces la relación que tienen estos dos significados simbólicos entre sí es que a través de la muñeca, en uso general, es que a través de esta representación física, se pueden manifestar los muchos puntos de vista que se tienen sobre la figura femenina, ya sea de exaltación hacia sus valores positivos. Pero cuando la muñeca pasa a una utilidad sexual, representa algo que la mujer quisiera que fuera para la persona que busca en ella a una pareja, pero aunque la exaltación positiva de la figura femenina se ve un poco mermada, la necesidad primigenia estar en contacto con esta fuerza dadora de vida no se anula.
Aunque usualmente se asociaría la utilización de la muñeca sexual como una manifestación de una psicología machista, en estos casos la literatura deja entrever que hay algo más que esa función primordial a una valorización de la figura femenina y su relación con el amor, la vida y la muerte.
Primero, paso al aspecto de relación más básico sobre el tema, que es el papel de la muñeca en la sexualidad de los hombres de ambas historias. Lo primero es en el aspecto moral, que se aplicaría la cuestión sexual, el cual es la dignidad de persona que asigna el autor. Muñeca es así como el ejemplo de la mujer ideal del hombre: su dignidad reside es que sólo se limita a ejercer su sexualidad con los cuatros ancianos que la compraron, es abnegada ya que soportó sin decir nada los maltratos de antiguo dueño en Estados Unidos (su lugar de origen) y supo perdonar a Lucio por haberla matado de una mordida en su ataque de ira cuando estaba borracho. Ella una antítesis de este “ejemplo” moral de sexualidad, Nanette, otra muñeca sexual supuestamente traída de Francia pero en realidad era de un embarque lote acabado en Minnesota. Había estado con los soldados que fueron a la guerra de Vietnam y ahora vivía en Barrio de Acero dando amor a menesterosos de mala muerte, eso en la misma opinión del narrador. “Muñequita linda” plantea un problema en cuestión: la soledad de las personas de la Tercera Edad. Casi todos los ancianos que poseían a Muñeca vivían solos y trabajan en empleos sencillos para poder sobrevivir, en ningún momento nos dice si Marco, Cleto o Rómulo tuvieron alguna vez familia; solamente sabemos que Lucio está divorciado y abandonado por sus hijos por sus acciones que realizó en su juventud. Al no tener quien les brinde alguna muestra de afecto o amor, es muy fácil que el Marco, el primero anciano en saber de la venta de Muñeca por parte de un contrabandista panameño, se interesara en comprarla después de pensarlo mucho. Aquí se podría aplicar la desviación de regresar a la infancia, ya que entre los cuatro ancianos cuidan y quieren a muñeca como a una persona como lo hacen los niños con sus juguetes. Aunque lo anterior también se aplicaría en menor grado en la otra historia, “Memoria”. El chico se refugia en la de retroceso de maduración sexual debido a un trauma de la infancia en cuestión de su propia exploración de relación con personas del sexo opuesto al tratar de consolidar una relación formal a largo plazo con una compañera de la escuela llamda Emi. Pero al ver que ella no supo cómo reaccionar ante tal proposición, aunque en el fondo le agradó, pensó que no podría establecer por el resto de su vida otra relación de este tipo con ninguna otra chica, por su mismo encasillamiento en la infancia. Si la soledad desesperante era el problema de “Muñequita linda”, el miedo a conocer la sexualidad e ignorarla es lo que expone esta historia, ya que ambos protagonistas se quedan en una concepción infantil de estas cosas de adultos. Emi también es otro aspecto a considerar ya que debido a su estado de inmovilización durante doce años, no le deja conocer el mundo conforme fue creciendo, y por eso tenía una idea básica sobre el matrimonio, que consistía en vivir juntos haciendo los quehaceres del hogar, reflejándolo cuando su espíritu toma posesión de la muñeca sexual y vive durante dos días con el chico. Cuando finalmente su deuda en la tierra se ve resuelta desde su punto de vista de lo que es la vida en pareja, debido a que el chico se complace con su compañía al ayudarlo con las actividades domésticas, le hace ver al chico que puede ser capaz de querer y establecer relaciones más complejas con personas del sexo opuesto. Con le abre las puertas al protagonista para poder conocer y llevar a cabo su sexualidad.
En ambas historias hay dos signos que abren y cierran la trama de la historia: la caja y el ataúd, que en sí es como la alegoría de la vida humana. La caja representa el recinto donde comienza la vida y el cuerpo de lo materno, separando del mundo lo precioso y frágil de la vida. El ataúd sería un regreso a ese mismo recinto, al útero para un posible segundo renacimiento. La aplicación de estas significaciones semióticas se observan claramente en las dos historias. En “Muñequita linda” los ancianos llevan a Muñeca en su forma desinflada a uno de sus nuevos hogares (la casa de marco) en una caja de cartón de 30 X 30, pero ella aparece en un principio guardada en un maletín de piel de cocodrilo de donde fue traída de Miami por el contrabandista. Cuando Muñeca “muere”, los ancianos con mucha dificultad consiguieron un ataúd medio decente donde depositarla, de madera endeble y que le faltaba otra capa de barniz. En “Memoria”, la muñeca que compra el chico es de silicón; al ser la figura de tamaño real, su caja es un poco más grande. Aquí la significación semiótica de la caja tendría más sentido, ya que después de que el chico abre la caja y desenvuelve del plástico a la muñeca, el espíritu de Emi entra el cuerpo de la muñeca dándole vida. Y tiene un peso más contundente al final cuando el protagonista va a la casa de Emi, donde sus padres se encuentran velándola, que se encuentra frente a frente a la persona real en ataúd; entonces sería un gran contraste entre la caja y el ataúd, ya que con esto se cerraría el círculo de la vida. Viéndolo bien, también podríamos observarlo en “Muñequita linda”, pero el estilo de narrativa visual en “Memoria” refuerza más la escena.
Después de este punto importante, nos podemos preguntar cómo se da el amor en las historias. “Memoria” es en sí una historia de amor que toca el alma de quien ve la imagen y el diálogo ya combina de una manera sencilla un poco de romanticismo con realismo mágico. Es un amor inocente que se dio entre los dos protagonistas desde la niñez, pero debido a la edad, los separó la inseguridad y las circunstancias trágicas (el accidente y la condición de inmovilización de Emi hasta su muerte por eutanasia) hasta que se pudieron reunir años después cuando fueron un poco más mayores por este hecho de la reencarnación breve de Emi en la muñeca que el chico compró. Ellos vuelven a sentir el amor en ellos por la convivencia que tienen, aunque en el último momento la inseguridad no pudo permitir que la expresión del amor entre los enamorados de nuevo, ambos se pudieron despedir y seguir adelante. Pero a lo largo de la historia el amor convive en un espacio entre vida y muerte, pero éste alguna vez fue real dándose a través de dos entes físicos. En “muñequita linda”, el amor de los ancianos hacia la muñeca es una manifestación de la urgencia de que alguien les brinde este sentimiento, pero ellos consideran a Muñeca como una mujer normal y se sienten cómodos con su compañía, más cuando tienen sexo con ella. Cada anciano tiene ama a Muñeca de una manera diferente, pero en el texto nos hablan del amor de Marco, Lucio y Cleto. Cleto lo único que puede hacer es hablar con Muñeca debido a su problema de próstata; Lucio es un personaje que quiere encontrar en ella a alguien que lo ame y acepte como es, tras la pérdida de su familia, pero después de propinarle la mordida mortal en su enojo influenciado por el alcohol, al verse negado de algunas palabras de amor por parte de Muñeca; siente una gran culpa. Marco es el que más ama a Muñeca, ya que desde que oyó de ella se prendó profundamente, incluso cuando le tocaba su turno de tenerla, era bastante conocida la música de fondo con la que él bailaba con Muñeca, incluso esta escena era recurrente en Barrio Bajo:
Los días que a Muñeca le tocaba vivir con Marcos, los vecinos de Virú oían brotar incansablemente, ya de día o ya de noche, el mismo bolero afilado por la aguja del tocadiscos Nordmende. Y no necesitaban entrar en la imprenta, doblar hacia la derecha por el pasadizo, subir los ochenta y dos escalones de mármol gastado y llegar a la habitación de él para saber que estaba bailando con Muñeca, “chic tu chic”, su cara perdida entre los cabellos rubios, apretando la cintura — ¡ay!, ya no tan estrecha como cuando era más joven — e insistiendo con la rodilla pecaminosa entre las piernas siempre núbiles de ella.[4]
Después de la muerte y entierro de Muñeca, Marcos demuestra ser el más afectado con su pérdida, ya que incluso al final se le observa realizando el mismo ritual de baile como si tuviera a Muñeca entre sus brazos, pero sabe que ella ya no estará más con él o con cualquiera de sus amigos.
Adivinaban al viejo volviendo a poner el disco, bailando solo en un rincón oscuro, pero creyendo también que volvía a sentir eso que había sentido no hace mucho: lo que alguna gente llamaba la felicidad y que ya no sentiría jamás porque el amor, el verdadero amor, se gozaba sólo una vez en la vida. (¡Salud!)[5]

La humanización de la muñeca en las dos historias se aborda de una manera interesante, especialmente en “Muñequita linda”. El narrador a lo largo de la obra juega con el hecho de que Muñeca es una persona real, pero la realidad es otra hasta el punto de dejar confundido al lector en un principio. Los aspectos de humanización en la muñeca son el darle un lugar en la sociedad como persona cuando gana el concurso de belleza frente a dos personas reales, una mujer que sería la futura esposa del gobernador de la ciudad y otra un poco más letrada que estaba destinada a llegar más allá.  A la vez, refiere que tiene cuestiones básicas en los humanos como costumbres y caprichos, pero refiriendo dos veces cosas que a ella le desagradan como hacer el amor con las luces encendidas y cuando Lucio se pone borracho.
Había olvidado que cuando a Muñeca la trataban mal, se enfadaba y decía no hablar. Además, ella nunca bebía — el licor le produce gases — y aborrecía el lenguaje procaz de los borrachos.[6]
 También deja explícitamente que tiene sentimientos al decir que se encontraba triste por la situación actual del lugar donde vivía.
Algunas veces Marcos la dejaba sentada mirando la calle a través del tul de la ventana, y a ella se le humedecían los ojos al advertir tanta pobreza, al ver pasar alguna manifestación de despedidos, uno que otro asalto, y al comprobar cómo el barrio se había ido viniendo cuesta abajo. En sus pestañas temblaban algunas lágrimas.[7]
Esta tristeza ante un mundo en decadencia nos llega otro rasgo de humanidad que marca profundamente a Muñeca: la vejez. El narrador la manifiesta al principio diciendo que sus caderas ya no eran tan estrechas y marcando la pesadumbre en sus ojos, pero por sobre todo dándole un cuadro patológico de dolor de espalda, específicamente en las costillas. Pero aquí hay otra cosa igual de interesante, la importancia que se da a los ojos, que le sirven como un medio de comunicación de muñeca (aunque en una de las citas anteriores refiere que puede hablar) no solamente para expresar sentimientos. Desde que fue recibida por los ancianos siempre los tenía abiertos, pero cuando muere, los cierra. “Memoria” utiliza magistralmente este recurso a través de su imagen, cuando el chico compra la muñeca, ésta tiene los ojos cerrados y una vez que es poseída por el espíritu de Emi, los abre. A partir de este hecho es cuando la muñeca adquiere una humanidad total, ella era sólo un cascaron vacío receptible de contener alma. Es entonces, que cuando el espíritu de Emi se va del lado del chico, cae en un profundo sueño volviendo otra vez a cerrar los ojos.
            Entonces nuestro último aspecto es la influencia de la muñeca que tiene en sus protagonistas. “Muñequita linda” no se limita a sólo hacer que Muñeca haga sentirse amados a los viejos, sino por toda la sociedad desde que ganó el concurso de belleza, incluso se llegó a escribir un veros que entre la gente de Barrio Bajo se cantaba, convirtiéndose en parte de la vida común de ahí. Cuando ella muere, todos los habitantes se sienten condolidos con los ancianos y los acompañan en la marcha fúnebre.
A su paso, habían salido los vecinos a las puertas de sus casas, a las azoteas, mientras un grupo numeroso formado por adultos, niños y perros seguía detrás en silencio. La masa inundó la cuadra cinco de la avenida, donde un desconcertado policía de tránsito demoró más de la cuenta en sonar en hacer sonar su silbato para que los vehículos dejaran pasar el cortejo.[8]
La influencia de la muñeca en “Memoria” la situación es muy individual, solamente es cerrar un cabo abierto en la vida del chico, él sólo tenía miedo de convivir con las chicas debido a una mala interpretación de la infancia de una experiencia de acercamiento a la vida en pareja. Pero de nueva cuenta tiene que encarar esta parte de su pasado, para hacerle ver que las cosas nunca fueron así y eran de otra manera. Entonces, el chico se aventura a buscar el amor sabiendo que puede ser capaz de amar y ser amado por una mujer.
            En conclusión, “Muñequita linda” nos ofrece un punto de vista abordado desde la literatura cuestiones sobre la soledad y su reflejo a través de la sexualidad. También es alegorizar sobre el rol amoroso de la mujer a través de su vida y muerte en el punto de vista experiencial del hombre y lo que le deja a éste junto con la sociedad que le rodea. La humanización de muñeca, es un asunto de una complejidad más desarrollada ya que deja de sí que no es un objeto sexual, sino también un ser querido para los que le rodean. “Memoria” tiene un valor semejante en cuanto a la metaforización del papel de la mujer dentro del amor, que tiene una gran fuerza debido a las imágenes que van narrando la acción, pero nos plantea una situación de soledad que acontece actualmente y a veces se refleja sexualmente cuando las personas prefieren el sexo con muñecas antes que tratar de formalizar una relación, pero que tiene solución si la persona decide superar las limitaciones que ella misma se impone. Siendo una manifestación de la figura femenina un factor de cambio importante.



Bibliografía

Biedermann, Hans. Diccionarios de los símbolos. Ed. Paidós, 1993.
Chevalier, Jean y Alain Gheerbrant. Diccionario de símbolos. 7° edición, Ed. Herder, 1993.
Cirlot, Juan Eduardo. Diccionario de los símbolos. 5° edición, Ed. Siruela, España, 2001.
Landolfi, Hugo. “Crisis de valores: la soledad y las muñecas de látex como una vía de evasión” en Sabiduría.com: Liderazgo, 19 de noviembre del 2010 en http://www.sabiduria.com/liderazgo/soledad-humana/

Nefer, “Origen sobrenatural de las muñecas!”  en Vida sobrenatural por Nefer, 18 de noviembre del 2010 en http://vidasobrenatural.foroactivo.com/noticias-e-investigaciones-sobrenaturales-f13/origen-sobrenatural-de-las-munecas-t73.htm

Ninaypata de la Rosa, Jorge. “Muñequita linda” en El cuento hispanoamericano, Seymour Menton (Comp.), 9° ed. FCE, México, 2007, p. 726

Revilla, Fernando. Diccionario de iconografía y simbología, 4° ed., Ed. Cátedra, España, 2003




[1] Cooper, J.C. Diccionario de símbolos, Ed. G. Gill, México, 2000, p. 121
[2] Nefer, “Origen sobrenatural de las muñecas!”  en Vida sobrenatural por Nefer, 18 de noviembre del 2010 en http://vidasobrenatural.foroactivo.com/noticias-e-investigaciones-sobrenaturales-f13/origen-sobrenatural-de-las-munecas-t73.htm
[3] Cirlot, Juan Eduardo. Diccionario de los símbolos. 5° edición, Ed. Siruela, España, 2001, p. 323
[4] Ninaypata de la Rosa, Jorge. “Muñequita linda” en El cuento hispanoamericano, Seymour Menton (Comp.), 9° ed. FCE, México, 2007, p. 726
[5] Ibíd., p. 736
[6] Ibíd., p. 734
[7] Ibíd., p. 732
[8] Ibíd., p. 735

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